17/7/13

Sentido del gusto y tacto



Retomemos el momento en que el catador se lleva la copa a los labios. Es el momento de la verdad. El cerebro esta expectante para recibir las sensaciones adelantadas por los otros sentidos. Es el momento en que van a converger el universo fisiológico de los sentidos con el universo físico del vino, el momento en que el catador va a desparramar el vino entre las papilas y posteriormente tragarlo y va a comparar lo intuido con lo real. 

Va a comparar estas sensaciones con los recuerdos de vinos anteriores, investigando hasta los más mínimos detalles en cuanto a la complejidad del vino y sentirá una profunda frustración si lo real no se corresponde con lo intuido o predicho. No hay nada más desagradable que esperar una sensación en una cierta gama, como por ejemplo, la amarga en un vino tinto, y recibir otra de otra gama bien distinta, como la dulce, aunque el vino se haya elaborado así, con ese propósito.

Estas dos sensaciones corresponden como todos sabemos al cuarto sentido que interviene en esta degustación, el gusto. Las otras dos sensaciones del mismo son, la ácida y la salada.

El sentido del gusto lo percibimos en la boca por medio de los receptores gustativos que tenemos en la lengua, las papilas, que se encuentran repartidas de forma irregular. La mayor parte se hallan en la punta, en la parte posterior y en los bordes y no existen en la parte central. Hay cuatro tipos de papilas con funciones diferentes. Las foliadas, de función no específica, las fungiformes, localizadas en la punta y sensibles de forma específica a las moléculas del gusto azucarado, las caliciformes localizadas en la parte posterior y responsables del sabor amargo y también especificas, y por ultimo las filiformes, que son sobre todo táctiles.
Los gustos dulces, ácidos, salados y amargos se oponen, se modifican mutuamente
Y no se acumulan. Los cuatro gustos los encontramos en el vino y provienen, tanto de sustancias que ya se encuentran en las uvas, como de las que se generan en la fermentación.

Ahora bien, como las papilas gustativas tienen la distribución descrita, los gustos no los percibimos simultáneamente, sino de forma secuencial; además en la boca evolucionan de forma diferente.

El gusto dulce, el primero que se siente y que podríamos apreciar si introdujéramos la punta de la lengua en el vino, lo sentimos de forma instantánea, pero no es muy persistente. Desaparece al cabo de unos 10 segundos. Los gustos salados y ácidos también se perciben enseguida, pero su persistencia es algo mayor; por ultimo el amargo tarda en percibirse, pero se mantiene durante más tiempo. Esto explica el por qué las primeras impresiones que se perciben al degustar el vino sean tan distintas a las finales. Un vino que produce al principio una sensación dulce, agradable, puede rechazarse por una acidez excesiva o por un gran amargor. En el vino se habla de armonía, y en ésta es básico el equilibrio entre el dulzor y la acidez.

El dulzor de los vinos proviene de los azucares no fermentados de las uvas, del alcohol, de la glicerina y de otros productos que se encuentran en menor cantidad. El etanol, además, refuerza el sabor dulce de los azúcares acentuando las sensaciones de ligereza, cuerpo y suavidad. Esta primera impresión que se percibe se denomina ataque en el lenguaje de la cata.

El dulzor deja paso a una sensación de frescor, una sensación ácida, que es rápida en los vinos llamados cortos. A este cambio se le denomina evolución.

La acidez del vino se debe a sus ácidos orgánicos. En la uva hay tres ácidos que pasan inalterados al vino. El ácido tartárico, el mas abundante, el ácido málico cuyo contenido es muy variable, pero siempre muy bajo en los vinos que han realizado la fermentación maloláctica y el ácido cítrico también en contenido bajo. Este ácido produce la sensación de frescor; los otros ácidos son más duros y verdes.

El gusto salado, si no es muy acentuado, comunica al vino la sensación de frescor.
Su origen son las sales de los ánicos como minerales. alisis del ácidos.

En la degustación y la cata la lengua se mueve no solamente para llevar el vino a las papilas gustativas, sino también para captar las sensaciones de consistencia, fluidez y textura, que contribuyen al cuerpo del vino, y las de viscosidad y untosidad que contribuyen a la suavidad.

Todas estas sensaciones se aprecian mas cuando el vino se traga o escupe. Después de esta operación aparece una sensación nueva, una sensación final que se llama postgusto.
Dicha sensación puede sentirse cada vez que se traga el vino y es la misma independientemente del volumen ingerido o expulsado. Hasta que no se traga el vino no se pueden apreciar las cualidades totales. Esta apreciación no es instantánea, hay que esperar varios segundos desde la ingestión para que aparezca. Así pues, al tragar se termina de descubrir todo lo anticipado desde el descorche de la botella.

Según lo dicho, el vino se debe degustar a pequeños sorbos de forma espaciada. Esos primeros sorbos podrían dejar en nuestra memoria un recuerdo imborrable, un recuerdo vitalicio que sirva para evocar ese momento especial como algo singular, y que permitirá comparar, y sobre todo comentar, las singularidades del vino, pues no olvidemos que el vino no sólo hay que beberlo, sino que hay que comentarlo.

El vino hay que beberlo en compañía. “El vino, para que sepa a vino, debe beberse con un amigo”.

12/7/13

El sentido del olfato



La operación siguiente que se realiza con la copa de vino es la de olerla y esto se hace tanto sin agitar el vino, lo que se denomina a “copa parada” como después de someterla
Aun movimiento de rotación relativamente enérgico. Así pues, el sentido del olfato es el que se pone en juego en este momento. Pero antes de llevar la copa a la nariz ya se han hecho inevitables predicciones sobre su olor y al sentirlo parte de las predicciones se confirmarán, pero otras fallarán en mayor o menor medida, y entonces surge la sorpresa, una sorpresa esencial que desencadena nuevas predicciones sobre lo que sucederá en la degustación.

Se ha dicho que esta aproximación al vino es semejante a la disposición para escuchar música. Es esencial un ligero desequilibrio entre lo predecible y lo imprevisible.
Ante una melodía demasiado tonal y redundante el cerebro se aburre y al quedarse sin función relevante que cumplir se ofende, se desinteresa. Por el contrario si la predicción es imposible el cerebro se frustra, se pone en guardia como le puede pasar a un melómano con la música dodecafónica. En el primer caso el catador acometerá las siguientes operaciones de degustación simplemente como una obligación y en el segundo con cierta prevención hacia lo que pueda sentir.

El aroma, posiblemente sea la cualidad del vino que más contribuya a su disfrute.

9/7/13

El sentido de la vista



Al verter el vino en la copa, y solapándose con las sensaciones del oído, el sentido de la vista entra en acción, despertando en el cerebro una serie de sensaciones que lo van a marcar y predisponer para cualquier juicio posterior. Con este sentido se establece y califica el aspecto del vino, englobando en esta palabra sus características físicas y cromáticas. Hemos visto en restaurantes, películas y reportajes de TV, y por supuesto en bodegas, cómo los buenos aficionados y catadores observan el comportamiento del vino en la copa, bien en reposo, bien tras un movimiento de rotación, o inclinando la copa, haciendo que la luz incida en su superficie o a través de su masa. Con estas operaciones se predicen una buena parte de las características del vino ya que, además, la vista tiene incidencia en el resto de los sentidos.







Hay un paralelismo entre las operaciones de cata y las de laboratorio. El arte de catar es el arte de observar, y en esta Facultad de Ciencias enseñamos que la observación es una necesidad para un científico. El ojo, por tanto, es un arma fundamental para el catador. Dirige la mirada a la copa, la aproxima, la aleja, juega con la luz. La vista, a pesar de que puede engañarse, funciona normalmente como un sentido instantáneo, real, cuya impresión no se modifica con el tiempo. Esto la diferencia de los sentidos del olfato y del gusto, cuyas impresiones son evolutivas, fugaces y con frecuencia inciertas y confusas. La observación debe ser rigurosa y crítica para descubrir la mínima impresión visual. El catador es influenciable y la apariencia condicionará una buena parte de sus juicios posteriores; de ahí que sea fundamental apreciar los pequeños detalles que ayuden a confirmar la apariencia, que sabemos que es engañosa.







La inversión que hacen las bodegas en la presentación de los vinos es una buena prueba de la influencia que tiene en el consumidor esa primera impresión. La forma de las botellas, su peso, color y tamaño, y sobre todo cómo está vestida, es decir cómo son sus etiquetas, contraetiquetas y cápsulas, predisponen a ser indulgentes o no con el contenido. Lo mismo puede decirse en relación a las copas y a la iluminación. En la presentación de un vino nunca se sirve en vasos de cristal grueso, sino en copas de cristal fino y en lugares bien iluminados.







El vino se mira y se observa como se mira a una persona que van a presentarnos. Se le mira el rostro, y antes de que empiece a hablar ya nos hemos imaginado su voz, y hemos analizado y deducido datos sobre su edad, actividad, etc.




8/7/13

Asociaciones del vino

El apasionante mundo del vino no se reduce solo a los productores y bodegueros. Muy al contrario, en torno al mismo se han creado muy diferentes asociaciones que fijan entre sus objetivos no solamente el cuidado del vino sino una defensa de este alimento. Vamos a dar un repaso a las páginas más vistas y por ello las que están situadas en los primeros lugares de los buscadores.

Texto: Antonio Egido para la prensa del rioja

En el primer lugar se encuentra, como corresponde, un directorio de dichas asociaciones en la dirección ‘directoriodelvino.com’ donde podemos encontrar no sé si todas, pero sí una gran mayoría de ellas, como las que inmediatamente ocupan el ranking de las mejor posicionadas y, en principio, de las más visitadas.

Así nos encontramos con la Federación Española del Vino -‘fev.es/v_portal’-  que se define como “la organización privada más representativa que agrupa al sector bodeguero español, tanto a elaboradores como a comercializadores de todo tipo de productos vitivinícolas.

Entre éstos últimos se incluyen los vinos tranquilos de mesa y los acogidos a una indicación geográfica o a una denominación de origen, vinos aromatizados, vinos espumosos, vinos de licor, mostos, mistelas y vinagres.

Y que tiene los siguientes objetivos: “además de la defensa de la imagen del producto el vino - como alimento básico de la Dieta Mediterránea diferenciado de otras bebidas- se centra en la búsqueda del mejor entorno posible para que las empresas vitivinícolas desarrollen su actividad lo que redundará en tener un sector más competitivo, en una situación del entorno de fuerte competencia mundial”.

5/7/13

Los 5 sentidos del vino. I parte



Queremos rescatar para todos los amantes del vino el discurso de ingreso en La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas, Químicas y Naturales de Zaragoza D. Juan Cacho Palomar, sobre el vino, su composición y nuestros sentidos. No tiene desperdicio.

En la degustación de un vino intervienen los cinco sentidos, y lo hacen por este orden: oído, vista, olfato, gusto y tacto. Puede sorprender que se citen los cinco y más aún que el primero de ellos sea el oído, aunque como veremos a continuación, éste tiene su razón de ser.

El sentido del oído

Si consideramos los vinos embotellados, lo primero que se hace para degustarlos es descorcharlos. En esta operación, y en los vinos tranquilos, conforme el corcho va saliendo de la botella va generando un vacío, una disminución de presión en el interior de la botella en relación con la presión externa. La diferencia de presión de ambos ambientes se iguala súbitamente cuando el corcho termina de salir, originando un ruido característico que identificamos inequívocamente con el vino. Cuando el corcho tapona incorrectamente la botella, por defecto o por envejecimiento, la diferencia de presión que se origina es mínima, lo que provoca que no se origine ruido. Esto alerta al degustador y lo pone en guardia ante la muy probable degeneración del vino.

La falta de ruido en el descorche y sus consecuencias son mucho más acusadas en los vinos espumosos como el champán y cava. Aunque en este caso el origen del ruido sea debido a la sobrepresión del CO2, su falta indica que ha perdido sus cualidades.

El vino de la botella, la jarra o la barrica, se vierte en la copa y al caer origina un sonido líquido especial. Sonido muy diferente al que hacen el agua o el aceite por su distinta viscosidad. Aún sin observar esta operación, la ausencia de ese sonido cantarín, tan característico, indica al degustador la falta de fluidez y la mala elaboración o defectos del vino. Ese aumento de viscosidad normalmente se debe a la presencia de polisacáridos generados por bacterias lácticas, y a estos vinos se les denomina ahilados, por el aspecto de hilo que forma una gota cuando cae hasta la copa.

3/7/13

Vinos naturales frescos del sur de España

Fantástico reportaje de nuestros amigos de aperitif. Si quereis ver el artículo original, pincha aquí 
 
Cualquiera que haya estado en el sur de España sabe las altas temperaturas que se pueden llegar a alcanzar, incluída la zona de las montañas cerca de Ronda, donde encuentra Friedrich Schatz.
En este área se producen vinos de sofisticación, profundidad y frescura, no menos importante, debido a la altitud (600 m) que crea el enfriamiento necesario y el resto de las uvas en la noche. Lo que se requiere de un equilibrio entre el ácido y el azúcar en las uvas.

Impresionante petit verdotLa agricultura biodinámica y un enfoque muy natural en el sótano sin el uso de ayudas también ayuda a crear las uvas sanas y vinos.Mejor vino Schatz ', T Schatz Petit Verdot 2007 309,90 EUR (4007 - Selección personalizada), demostrando al máximo.
Un vino con cuerpo, con deliciosa acidez e impresionante fruto bueno y una buena resistencia. Pocas veces he probado petit verdot tan acogedor como aquí. Mientras que la lucha por ser maduro, y por lo tanto a menudo contribuye aromas de verde, en su "patria" Bordeaux, alcanza la madurez perfecta aquí.

 
German InspiredMuy fresco, aunque en una fundición diferente, el Schatz A Finca Sanguijuela 2007 279.90 £ (4015 - Selección personalizada). Una vez más, la selección de uva francesa inspiró con una lámpara español. Un vino rápido y suelos caracterizados que necesitan alimentos, como la carne a la parrilla jugosa o muy salvaje.
 
Vino más especial Schatz 'cuando se trata de la uva es H Schatz Acinipo 2003 249.90 £ (4017 - Selección personalizada). En realidad, está hecho de Lemberger, también conocido como Blaufränkisch (Austria) y Kékfrankos (Hungría).
La razón de esta uva germannisk ha alejado en las montañas de Andalucía es que Schatz originario de Württemberg en el sur de Alemania.
Este ajuste perfecto vino delicioso, sin embargo, a una especialidad española, el cochinillo asado. Pero asado o cordero a la brasa, lamentablemente, también es muy bueno.

1/7/13

Los compradores de vino por Internet beben y gastan más



Los compradores de vino por Internet consumen con mayor frecuencia y gastan hasta 14 euros más botella, según ha desvelado el estudio 'Los compradores de vino 'online'', realizado por Vente-privee, Web de ventas 'flash' por Internet.

   El cofundador de la compañía, Xavier Court, presentó la pasada semana el estudio en el marco del Salón Vinexpo, que se celebró en Burdeos, donde ha presentado junto a Emmanuel Imbert, experto en vino de la Web de ventas 'flash', las conclusiones del estudio.

   Emmanuel Imbert destacó que "los hábitos de compra de vino se invierten en Internet". "El precio o los galardones no son los criterios principales, el comprador 'online' busca un enfoque más global del producto y busca la calidad más que la cantidad", señaló.

   El estudio refleja que los compradores de vino por Internet son más gourmets, ya que consumen con mayor frecuencia y gastan más y revela que tres de cada cuatro beben vino al menos una o dos veces por semana.

   El vino tinto es el más apreciado por los europeos, pero lo es aún más por los compradores 'online' (62%), que gastan de media hasta 14 euros más que los compradores exclusivos 'offline' y hasta 9 euros más para ofrecer a sus invitados o para hacer un regalo.

   Por otro lado, los compradores 'online' prefieren los caldos franceses, italianos y españoles, debido a que tienen consideran que tienen una mejor imagen, aunque demuestran tener más curiosidad por los vinos internacionales.

   El comprador de vino por Internet tiene un perfil más masculino en comparación con los exclusivamente 'offline' aunque se ha apreciado en los últimos análisis, que la mujer está aumentando su presencia en las compras. 

Noticia extraída de Europa Press